Estaba en el aeropuerto, preparada a emprender mi viaje a Nueva York. Terminé los estudios y quería irme allí para practicar el idioma, trabajar...
Sería empezar de cero en otra parte, lejos, con otra gente. Una nueva vida.
Faltaban unos minutos para subir al avión. Miraba a mi alrededor nerviosa.
Parejas abrazadas, familias reunidas despidiéndose de seres queridos.
Yo estaba en una esquina, sola y con un nudo en la garganta, ya que quizás sería la última vez que estaría en ese mismo aeropuerto.
Ya era la hora.
Caminé hacia la puerta con el billete en la mano temblorosa pero antes de entrar me paré y di la vuelta.
Una última mirada atrás y un suspiro al no ver a nadie.
Ya me encontré en el avión y miraba por la ventana conteniendo las lágrimas. Iba a dejar toda una vida ahí y a empezar otra nueva.
Entré corriendo en el aeropuerto buscándola entre la gente, no podía permitir que se fuera.
Me hice a la idea de que seríamos felices por caminos separados, pero no quería perderla, sabía que podíamos ser mucho más felices juntos. No permitiría que acabara todo así después de tantos años juntos y tan buenos momentos.
Sin detenerme pregunté a una azafata que encontré por el vuelo a Nueva York y me dijo las palabras más dolorosas que podía decirme.
Ya había despegado...Y mi corazón con él.
No hay comentarios:
Publicar un comentario